La piña y el desfiladero

Retratos murcianos II: El pijo cartagenero

El pijo cartagenero viste mejor que el murciano. No le aprietan las costuras porque está en mejor forma, hace deporte y come más marisco y pescado. Si es joven tiene un aire despistado como de soñar estar en Tarifa. Si es mayor gusta de un ligero desaliño bohemio: el pelo un poco más largo, la camisa un poco más chillona, el vaquero un poco más gastado. El pijo cartagenero es melancólico y nostálgico, quiere un paraíso de tatuajes reversibles y collares hechos con detritos marinos. Sí ves a un pijo cartagenero que parece un pijo murciano es porque habrás visto a uno de esos quiero-y-no-puedo, un impostor de los que se pasean arriba y abajo comprando y comprando y solo pisan la playa en verano. Te quiero, pijo cartagenero.

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