La piña y el desfiladero

Retratos murcianos I. El pijo de Murcia ciudad (mayor)

Patea la ciudad con su pelo sucio por exceso de gomina y falta de lavado, pero su afeitado es perfecto. Anda confuso los últimos años, divagando en la disyuntiva PP o Vox, el cacique de siempre o quizás el Pepico que se afilió recientemente a los de Santi pueda colocar al hijo díscolo en alguna conserjería en un futuro a medio plazo. Trabajar ha trabajado poco desde que le acogieron en la empresa familiar hasta que ahorró unos dinerillos y pudo abrir la consultora vendehumo, pero anda cansado de tanto gritarle al coletas cada vez que sale en la tele. Es una persona de bien, lo bastante conservador para no haber cambiado el abrigo cazador por un fachaleco, aunque le preocupa el cambio de tendencia en las vestimentas del ejecutivo regional.

Los dockers le aprietan un tanto la entrepierna, y la camisa pastel se encuentra bajo una enorme presión. Todavía no se ha atrevido con el rosa palo,pese a que su hija le ha dicho que ese color "ya no es de maricas" y se la ha visto al presidente. No puede con tantos cambios, de aquí a nada prohibirán los toros y las matanzas esas que le gustan tanto. Se decide: la próxima vez votará en verde.

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