La piña y el desfiladero

Neofascismo y ciencia

No existe un sesgo “progresista” en el conocimiento, sino un compromiso con la evidencia, la razón y los derechos humanos.
La derecha radical (como el trumpismo o el neofascismo contemporáneo) no ofrece ciencia “conservadora”, sino que censura, elimina o distorsiona corpus científicos enteros (ej. sobre clima, género, historia, salud pública).
La verdadera amenaza a la verdad proviene del Neofascismo, y cualquier neutralidad aparente o comprometida es complicidad o estupidez.
El conocimiento científico se basa en falsabilidad, revisión crítica, datos reproducibles y diálogo racional. Quien desacredita estos procesos en nombre de ideologías, no ataca una corriente política determinada, sino las condiciones de posibilidad del saber.
La censura de términos como “diversidad” o “identidad de género” en documentos oficiales, o la promoción de políticas que prohíben a médicos militares tratar personas trans o niegan su existencia legal, muestran una hostilidad activa hacia el conocimiento verificado, especialmente cuando entra en conflicto con su proyecto político o cultural.
No se puede ser neutral ante un ataque sistemático a la verdad. Retirar el conocimiento científico sobre la transexualidad o sobre la crisis climática es una forma de falsedad institucional.
Si una ideología necesita negar la realidad para sobrevivir, esa ideología es enemiga del conocimiento.